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! SORPRENDENTE ¡ PARA REFLEXIONAR...


 Los tres últimos deseos de
Alejandro El Grande

Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
1 - Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.
 
2 - Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...
 
3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.
 
Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.
Alejandro le explicó:
 
1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.
 
2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
 
3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo. 
                                                                 
Al morir nada material te llevas, "EL TIEMPO" es el tesoro más valioso que tenemos porque Es Limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo...
                                  

DOS AMIGOS UNA AVENTURA



Temor a la penumbra nunca existió en los corazones de estos dos intrépidos y audaces jóvenes que quisieron emprender un camino de riesgo en una época y zona de poca civilización.
Fue un reto para cada uno de ellos y si alguno no quería, tampoco desistió por no demostrar cobardía
Futuro en este caserío no tenemos así que nos iremos a buscar fortuna en medio de la selva, encontraremos algún tesoro o algún  pueblo donde nuestro desempeño nos proporcione abundante dinero; alegando que nadie es profeta en su tierra; o quien quita alguna adinerada mujer que colme nuestros días de comodidad a cambio de los placeres y la potencia juvenil que poseemos, alegaba uno de ellos con tono de voz airada.
La época no se conoce con certeza pero rayaban los años 20 (1920-1925), y apeados de buena vianda y panela iniciaron la travesía de la montaña, escapados y sin la autorización de sus padres; pues consideraban que al cumplir los 18 años eran hombres de hecho y palabra.
La selva era espesa, la luz poca, todo el tiempo parecía ser tarde ya entrando la noche; y ya después de tres días de camino era justo poder dormir bajo un techo, pero no había posibilidad de alguno, solo penumbra y bosque; desde el día anterior no se avistaba alguna vivienda o choza a la deriva del camino, entonces decidieron avanzar una hora mas pues estarían cerca de  algún escampadero, y así fue la sorpresa, al empezar a descender de lo alto de una montaña divisaron una pequeña casa a la vera del camino , la alegría fue tal que en un segundo ya estaban al portal de la vivienda, para llevarse la sorpresa que era un “canbuche” abandonado, un zarzo para guarecerse de las fieras y el invierno.
Bueno no esta mal del todo decía Juan en tono siempre soberbio, ahora lo que a mí me hace falta es una linda mujer que me caliente en esta fría noche; podríamos llamarla, tal vez sean dos que bien nos caería, pero Carlos le increpó  diciendo: como se te ocurre. Ni estando locos, a quien vas a llamar en medio de esta espesa montaña, Dios nos proteja.
 Juan desatendió el comentario y empezó a llamar: Oye linda mujer...  oye linda mujer... pero Carlos le decía no lo hagas  e invocaba el nombre de Dios.
Ala cabo de un rato Juan volvió a empezar a llamarla  y para sorpresa de todos una voz le contesto en la distancia, entonces volvió a gritar … y si de verdad le estaban contestando, entonces le dijo a Carlos si ves que sí, Carlos le contesto no llames mas eso es un demonio, que mas va  ser a estas horas de la noche; discrepó con el y la continuo llamando y cada ves que le contestaba se escuchaba mas cerca hasta que al fin llego una linda mujer vestida de harapos, pero muy  joven, sonriente y poco conversadora. Por pendejo te va tocar dormir solo y  le insinuó a la mujer que subiera al zarzo para comer y alistar la morada de esa noche.
Carlos se dispuso a descansar y apago el candil, y en medio de la penumbra no cesaba de invocar la protección de Dios; ya vencido por el cansancio se durmió y aunque pareciesen unos minutos  ya había transcurrido gran parte de la noche cuando sintió que algo goteaba del techo donde estaba su amigo Juan y la mujer, era extraño pues no estaba lloviendo, apurado prendió el candil y su sorpresa fue tal al ver que goteaba sangre, entonces llamo a su amigo: Juan …Juan…pero  la respuesta fue de un crujido miedoso que parecía devorar  un hueso y al mismo tiempo decir ya voy por ti.
Carlos salio despavorido gritando e invocando la protección de Dios, se dice que se salvo por su fe en Dios y porque despertó a tiempo antes que la fiera terminara con su amigo Juan.
Verdad o mentira, no lo juzgo así solo se que es parte de la tradición oral de nuestros abuelos.